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Cómo reducir alergias en hoteles y centros vacacionales por la salud de sus clientes

El verano no es una estación especialmente complicada para los alérgicos, aunque esto puede depender de cómo se haya presentado hasta el momento la primavera, las lluvias y el buen tiempo. Es una estación en la que la mayoría piensa en playa, piscina o camping, generalizando se piensa en vacaciones.

Pero para aquellos que son alérgicos, el viajar supone un gran problema. Puesto que para disfrutar de sus vacaciones, han de poder contar con lugares de ocio libres de alérgenos como el polen, los ácaros o los hongos.

Para los propietarios de alojamientos y centros de ocio, el garantizar unas instalaciones libres de alérgenos o de carga alérgena reducida, puede ser considerado un servicio adicional al cliente.

Para mantener libres de ácaros, hongos o polen el entorno hay que conocer los posibles focos donde estos se acumulan u originan, así como las condiciones ambientales que hacen propicio su desarrollo para poder combatirlas.

A continuación, indicamos los principales focos:

  • Piscinas, jacuzzis, saunas y baños: Son las principales zonas donde los hongos proliferan, debido a la humedad y la temperatura ambiente. Han de poder disponer de una buena ventilación, de ser posible, y para la limpieza lo mejor es emplear lejía.

  • Humedades en paredes y techos: Estas humedades pueden ser originadas por fugas en la instalación de fontanería, mal aislamiento en techos, etc. Conviene limpiar estas humedades con lejía, tanto si han desarrollado hongos como si no. Es imprescindible localizar la causa de la humedad y solucionarlo cuanto antes, ya que si no volverá a aparecer.

  • Aire acondicionado: Al menos dos veces al año, conviene que el aire acondicionado sea revisado y desinfectado por un técnico cualificado. Además de hongos que pueden desencadenar reacciones alérgicas, en este tipo de aparatos se puede incubar otro tipo de hongos más perjudiciales para la salud, como el famoso Aspergillus. Por lo que es esencial mantener debidamente limpios estos sistemas de frío. Si el sistema es central, la entrada de aire puede pasar antes por un purificador de aire, que reduzca la cantidad de partículas que entran en el sistema, proporcionando a todo el circuito de aire acondicionado un aire más limpio y saludable.

  • Habitaciones: Resulta imprescindible evitar la moqueta a toda costa, al igual que las alfombras. La ropa de cama y toallas han de ser lavadas a más de 60 grados, eliminando todos los ácaros y sus huevos. Por el mismo motivo, se han de lavar al menos dos veces al mes las cortinas de la habitación, especialmente si son gruesas y opacas. Es importante también una correcta renovación del aire de una habitación, a fin de reducir la humedad y la temperatura de esta. Los ácaros proliferan en ambientes húmedos, donde no reciben luz directa del sol y cuya temperatura ronde los 25-30 grados.

  • Gastronomía: Las alergias alimenticias también han de ser tenidas en cuenta, ya que a muchos se les han fastidiado las vacaciones debido a este tipo de problemas. El cliente debería avisar que no puede tomar tal o cual ingrediente, pero de igual modo conviene indicar en que consiste cada plato en el menú o la carta. Especialmente si lleva ingredientes relacionados habitualmente con alergias o intolerancias, como son los lácteos, frutos secos, entre otros.

Además de la desinfección, conviene mantener limpio el aire con purificadores y reducir la humedad con deshumidificadores. También se puede recurrir a generadores de ozono, pero estos en ambientes húmedos no son muy recomendables.

Ofrecer a los clientes un ambiente controlado en materia de alérgenos, es ofrecer al cliente un nivel elevado de limpieza y desinfección. Uno de los puntos más valorados y criticados por los usuarios de centros hoteleros y de ocio vacacional.

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Huertos urbanos sin alergias

Tanto para aquellos que son alérgicos o sensibles a distintas partículas que puedan estar en suspensión en el aire, como para quienes gozan de una buena salud, una correcta limpieza del hogar es para unos una necesidad y para otros una vía de prevención.

Los frutos cultivados en casa son sin duda más sabrosos y saludables que los cultivados en invernaderos, que son cosechados generalmente aún sin madurar y que terminan alcanzando la madurez en las cámaras frigoríficas o en el domicilio.

Esto es así porque el fruto llega a la mesa más fresco, al ser cultivado por uno mismo y recogido en el momento, pero es más, el fruto madura en la propia planta, recibiendo hasta ese momento todavía más nutrientes.

Pero…

El polen, las esporas de hongos, o los ácaros, pueden aumentar en el hogar al tener un huerto en casa. Los alérgicos no tienen que privarse de poder cultivar sus propios alimentos en su balcón o terraza por este motivo.

Para minimizar, reducir y anular el impacto del huerto en el hogar, basta con seguir unas sencillas pautas que os indicamos a continuación.

  • Escoger plantas hembra, o minimizar en la medida posible las plantas macho, ayudarán a reducir considerablemente las concentraciones de polen originadas en el jardín, ya que son las plantas con flores masculinas las que emiten el polen.

Esto influirá también en el número de insectos, por ejemplo abejas, que acudirán a las flores, ya que estos suelen preferir las masculinas por estar repletas de polen.

  • Los ácaros, y los hongos, pueden proliferar debido a la humedad generada por los constantes riegos, y este hecho se agrava aún más si el cultivo se realiza en invernaderos o zonas con temperaturas cálidas y constantes. Para evitar esto, se puede recurrir a una ventilación adecuada y constante, a fin de renovar el aire. Aunque con esto debería bastar, se puede y conviene reforzarlo con purificadores de aire, a fin de filtrar las esporas y los ácaros, dificultándoles su reproducción.

Esto beneficiará también a las plantas, reduciendo las probabilidades de coger enfermedades que ataquen a las hojas o a los frutos. Enfermedades como la roya o el oídio, son provocadas por hongos que proliferan con el exceso de humedad en el ambiente, o una mala ventilación.

Los frutos, en un ambiente húmedo y caliente, también pueden deteriorarse y estropearse o perder las propiedades que tanto se valoran.

  • Si el huerto está en un balcón o terraza, el purificador de aire y/o el deshumidificador se han de colocar en las habitaciones cuyas ventanas se encuentren más próximas al huerto, ya que son estas habitaciones las que más riesgo tienen de formación de hongos y acumulación de ácaros. Conviene poner además una buena alfombra que atrape la suciedad antes de entrar en casa.

Si eres alérgico al polen, a los ácaros o a los hongos, estos consejos te darán la oportunidad de poder disfrutar de frutos frescos, más sanos y sabrosos y cultivados por ti mismo.

Imagen cortesía de dan at FreeDigitalPhotos.net

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Alergias psicosomáticas

La alergia es la reacción del sistema inmune ante un agente externo, considerado por nuestro organismo como una amenaza, y ante el cual se ha sensibilizado previamente. Pero esto no siempre es así, y en determinados casos la reacción alérgica no es desencadenada por ningún alérgeno. Son las llamadas alergias psicosomáticas.

Desde la antigüedad se ha sabido que la mente influye sobre la salud del cuerpo. Motivo por el cual durante los ensayos de nuevos medicamentos, se emplea el “efecto placebo” para saber si el medicamento funciona de por sí, o por el contrario está funcionando por sugestión.

Algo parecido sucede con algunas reacciones alérgicas, que son desencadenadas por el subconsciente o por sugestión. La mente condiciona al cuerpo a reaccionar ante uno o varios alérgenos, incluso sin que estos lleguen a entrar en el organismo.

Alergia psicosomática o real, ¿cómo distinguirla?

La única manera fiable de distinguir si una alergia es real o psicosomática, es acudir a la consulta de un alergólogo y realizar las pruebas de alergias. Ya que aquel que tiene una alergia psicosomática, tendrá una reacción alérgica, sólo con ser sugestionado de la presencia del alérgeno en su entorno, aunque este no se encuentre presente.

La prueba de alergias realizada por el alergólogo, desvelará si se es sensible a algún alérgeno, y de serlo, indicará a cual en concreto. El paciente no sabrá cuáles son los alérgenos empleados en la prueba, por lo que no podrá reaccionar por sugestión, descartando así la alergia psicosomática.

Por otra parte la prueba desvelará, si efectivamente se es sensible a uno o varios alérgenos y a cuales.

¿Cómo curar una alergia psicosomática?

Una vez obtenidos los resultados de la prueba de alergias y descartada una alergia real al alérgeno al que en un principio se creía ser alérgico, se llega a la conclusión de que se padece una afección psicosomática, y por tanto que la raíz del problema se encuentra en la mente.

El alergólogo podría recetar un placebo al paciente, para sugestionarlo de que dicho medicamento le solucionará la alergia. La medicación por placebo, por supuesto no será efectiva si el paciente es consciente de que lo que se está tomando no es realmente  un medicamento. La otra opción del alergólogo es recomendar al paciente que acuda a un psicólogo experto en enfermedades psicosomáticas a fin de corregir la sugestión, ya sea mediante terapia o hipnosis.

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Alternativas naturales para los alérgicos

La alergia estacional, y más concretamente la primaveral, afecta a una de cada cinco personas. Aunque la alergia al polen no suele radicar en un gran riesgo para la salud del alérgico, como sucede con otras alergias como las alimentarías o a picaduras de insectos, sus síntomas si que pueden llegar a ser muy molestos e incluso llegar a provocar trastornos del sueño, o la dificultad para llevar una vida normal.

¿La solución?

Alternativas naturales para los alérgicosPor desgracia, no existe una solución completamente definitiva, y hay que aprender a convivir con la alergia. Pero podemos, por otra parte, aliviar los síntomas y reducirlos hasta niveles soportables y en la mayoría de los casos inapreciables, facilitando la convivencia con el alérgeno y evitando que este afecte al día a día.

Para ello, el médico nos suele recetar algún tipo de antihistamínico en comprimidos. Pero podemos recurrir a alternativas más naturales, ya que hay alimentos antihistamínicos por naturaleza.

Algunos ejemplos son los yogures prebióticos, la vitamina C, ortigas (en infusión o en ensalada), te verde, huevos de codorniz, y como no, el ajo y la cebolla. Además debemos tener en cuenta que incluir miel de elaboración local, ayuda a reforzar el organismo contra el polen que se emite en nuestro entorno cotidiano, y casi es como una vacuna natural.

Existen también en herboristerías cápsulas e infusiones para reforzar tus defensas ante la alergia, pero es más sencillo elaborar una dieta a base de antihistamínicos naturales que mantener la constancia con una medicación a base de capsulas. Por ejemplo, tomarte una ensalada diaria en la que se incluya media cebolla en crudo y hojas de ortiga (tiene un sabor similar al de la espinaca) aportarán antihistamínicos naturales a nuestro organismo, sin tener que recurrir a la ingesta de cápsulas.

En casa, recurrir a una adecuada limpieza, instalación de filtros (mosquiteras) en puertas y ventanas, uso de deshumidificadores y purificadores de aire, etc. Ayudarán a reducir la necesidad de medicarnos con antihistamínicos.

Por último cabe destacar la opción de someternos a un tratamiento de inmunoterapia. Así como con la miel, vamos ingiriendo pequeñas dosis del alergeno, haciéndonos insensible a este lentamente, el tratamiento de inmunoterapia busca lo mismo, pero de manera más eficiente, y eso si, a base de inyecciones o medicación.

Como consejo final, recuerda siempre que cualquier medicación contra la alergia ha de ser recetada y supervisada por un médico cualificado, ya sea el de cabecera como un alergólogo. Lo mismo se puede decir de los tratamientos de inmunoterapia. Nunca intentes autoinmunizarte exponiéndote gradualmente al alergeno. Puedes poner en grave riesgo tu salud, e incluso tu vida.

Imagen: ponsulak

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¿Afecta el cambio climático a las alergias?

El cambio climático es un hecho, y sin duda este afecta a las alergias, en especial al polen, ya que la floración de árboles y plantas se ve alterada, adelantándose y prolongándose además de volverse más intensas, con mayor concentración de alérgeno en el ambiente.

¿Afecta el cambio climático a las alergias?Pero los alérgicos al polen no son los únicos que se ven perjudicados por el cambio climático. Otros alérgenos se ven influenciados por los cambios climatológicos. Hablamos claro está de los hongos y los ácaros.

Con largos periodos de lluvias, nuestros domicilios no se ventilan correctamente, y se convierten en una acumulación de alérgenos, y hasta que no empieza a venir el buen tiempo no podemos ventilar para reducir la carga alérgena. Para prevenir esta situación debemos reducir la humedad ambiente por otros medios, como deshumidificadores, al tiempo que limpiar de forma periódica la casa. No olvidemos por supuesto lavar la ropa de cama, cojines, almohadas y las fundas del sofá a más de 60ºC para reducir el número de ácaros.

Durante la limpieza no debemos olvidar dejar un purificador de aire funcionando, para filtrar las partículas de polvo, esporas de hongos, polen y ácaros que puedan quedar en suspensión en el aire.

Otro consejo importante, es no emplear plumeros o similares, empleando mejor un paño humedecido en agua. De esta manera, reduciremos aún más las probabilidades de que el polvo se vuelva a posar en las superficies instantes después de su limpieza.

Al llegar el buen tiempo, tras las lluvias del invierno no tan frío, los árboles y plantas pueden adelantar su floración, en algunos casos hay plantas que vuelven a florecer más veces de lo acostumbrado, produciendo así más polen y en mayor concentración. Esto provoca más irritación y molestia a aquellos que son sensibles al polen.

Ácaros y alergias

Los ácaros realmente no son perjudiciales para la salud, y su concentración no debería preocuparnos, a no ser que seamos alérgicos, o tengamos amistades que puedan venir a casa que lo sean. Es entonces cuando conviene saber como lidiar con estos pequeños seres para poder reducir su número.

Como hemos comentado, lo primero que debemos hacer es limpiar, a altas temperaturas de las principales zonas donde se crían. Pero controlar los otros factores ambientales que favorecen su proliferación, nos permitirá relajarnos un poco en cuanto a la limpieza. El primer factor es la humedad ambiental, la cual debemos reducir todo cuanto podamos, ya sea ventilando la casa o empleando deshumidificadores y purificadores de aire. El segundo factor es la temperatura ambiente. A temperaturas bajas los ácaros no se desarrollan tan rápido, pues se ralentiza su metabolismo. Y a temperaturas superiores a los 50ºC mueren. Por supuesto, en invierno nos gusta estar “calentitos” en casa, y es inviable alcanzar estas temperaturas, de ahí el hecho limpiar la ropa de cama y sofás en la lavadora a 60ºC.

Por otra parte, no les gusta la luz directa del sol. En primavera, y si no somos alérgicos al polen, cuando hay un día soleado, conviene ventilar la casa en el momento en el que sol entre por la ventana e incida directamente sobre la cama, los sofás, etc.

Seguir todas estas recomendaciones, nos permitirá mantener a raya los tres principales alérgenos que más se ven influenciados por el cambio climático, y que pueden impedirnos disfrutar de la belleza de la primavera y del verano.

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Alergias en colegios y centros infantiles

Si tenemos un hijo alérgico, podemos aliviar los molestos síntomas de la alergia en nuestro hogar con relativa facilidad, reduciendo o aislando el alérgeno en la vivienda.

Pero nuestro hijo ha de ir a la guardería, al colegio, y allí los padres ya no tienen tanto control sobre los alergenos, ¿o si?

Ante todo, a la hora de elegir un colegio o guardería para un niño alérgico, conviene preguntar a la institución, y comprobar personalmente, que nuestro hijo o hija va a estar protegido ante el alérgeno al que es sensible.

• Humedades: Debemos comprobar que no hay humedades en las aulas, gimnasio, etc. ya que la humedad no sólo es un criadero de hongos, si no que favorece junto con una temperatura adecuada la proliferación de ácaros. En este sentido aunque nuestro hijo no sea alérgico a ninguno de estos dos alergenos, hay que tener en cuenta este factor, dado que también es cuestión de higiene.

• Limpieza: Por lo general sería raro que en un colegio no contasen con un servicio a cargo de la limpieza diaria de la institución, pero no está de más cerciorarse. Si nuestro hijo o hija es alérgico a algún producto de limpieza, conviene comprobar y asegurarse de que los empleados por el equipo de limpieza no coincidan.

• Aire libre: Por lo que respecta a zonas de juego y deporte al aire libre, o incluso la situación geográfica, influirán dependiendo de la alergia que sufra nuestro hijo/a, en especial si es alérgico al polen. En este caso conviene que las zonas ajardinadas del colegio sólo se planten árboles hembra, ya que estos no producen polen. Así mismo, el jardín ha de estar cuidado y sin malas hierbas, ya que muchas como las gramíneas o las urticaceae entre otras son popularmente conocidas como alérgenos, en especial en primavera.

• Instalaciones: Evidentemente las instalaciones han de cumplir las normativas, salidas de incendios, extintores, ventilación e iluminación correcta, etc. Aunque no son factores que afectan a las alergias, también hemos de tenerlos en cuenta.

• Comedor: Debemos asegurarnos que en el comedor del colegio, si lo tiene, realicen menús específicos para alérgicos a determinados alimentos.

Otros factores que podrían reducir la carga de alérgenos en el ambiente que podemos tener en cuenta es asegurarnos de que disponen de purificadores de aire y deshumidificadores que puedan reducir las cargas alérgenas estaciónales o comprobar que los sistemas de aire acondicionado y ventilación reciben las inspecciones periódicas correspondientes, para evitar contaminaciones por aspergillus.

A la hora de solicitar la matricula, conviene notificar a la dirección, y al propio profesor, la alergia que nuestro hijo/a, y como deben reaccionar en caso de un ataque. Esta información nos la puede proporcionar nuestro alergólogo o el médico de cabecera.

Es sobradamente sabido que los niños alérgicos, cuando sufren los síntomas, reducen su efectividad en el colegio, y son más propensos a sufrir fracaso escolar, por lo que todos estos factores hay que tenerlos en cuenta, por su salud y por su futuro.

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Las alergias de las mascotas

Los humanos no somos los únicos que sufrimos alergias y cada vez es más habitual encontrar entre nuestras mascotas casos de alergia. Aunque suele ser al revés (que la persona sea alérgica a un animal en concreto), sería muy extraño que se diese el caso a la inversa y que fuese el animal el que tuviese alergia al humano.

Pero esto no quiere que nuestra querida mascota no sufra de alergia a otro elemento del entorno y, al igual que sucede con las personas, el alérgeno desencadenante puede ser casi cualquier cosa, y los más comunes son el polen, los ácaros, el moho, algún producto de limpieza (o de higiene de la propia mascota) o incluso algún alimento que su cuerpo rechace.

¿Cómo actuar ante la alergia de mi mascota?

Las alergias alimentarias o a productos de higiene son fáciles de diagnosticar. Una reacción alérgica se produce minutos después de la exposición al alérgeno. Por lo que si la reacción se produce habitualmente después de las ingestas de comida, el alérgeno ha de estar en el pienso o en la comida que le sirvamos al animal. En cambio, si se produce la reacción tras un baño, lo más seguro es que sea sensible a algún agente químico del jabón. Tan sólo tendremos que identificar la fuente y sustituirla por algo equivalente que demuestre no provocar la reacción.

Las alergias al polen no suelen ser complicadas de diagnosticar, ya que especialmente se suelen agravar en primavera. Los síntomas suelen ser visibles, la mascota lagrimea mucho, estornuda, le cuesta respirar… Pero hay otros alérgenos que pueden tener un repunte en primavera, como el moho o los ácaros, que con el aumento de temperaturas avivan su ciclo reproductivo.

Independientemente de cualquiera que sea el alérgeno (polen, ácaros o moho) debemos acudir al veterinario con nuestra mascota para que le hagan pruebas de alergia y así poder estar seguros de cual es el desencadenante.

Para aliviar los síntomas y el malestar de nuestra querida mascota alérgica, podemos recurrir a los deshumidificadores para prevenir la proliferación de hongos y ácaros, y a los purificadores de aire, que filtrarán los ácaros, polvo, polen y esporas de hongos que pueda haber en la casa. Lava las mantas, cojines o camas donde habitualmente descansan o duermen.

Si es alergia al polen, al llegar a casa de la calle debemos quitarnos la ropa en una sala a la que la mascota no suela ir, por si llevamos adherido polen con nosotros.

Si tenemos varias mascotas y una de ellas es alérgica a la otra, algo que sería raro que sucediese, es posible que tengamos que separarlas, incluso en viviendas distintas, pues las epiteliales animales son transportadas muy fácilmente por las corrientes de aire.

Ante cualquier duda acude siempre a tu veterinario de confianza.

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Alergias y niños pequeños: ácaros

Una de las grandes preocupaciones de los padres, en especial de los padres primerizos, es el que sus hijos puedan heredar las alergias que ellos sufren desde hace años. Han de estar tranquilos, las alergias no son hereditarias.

Muchos padres se vuelven sobreprotectores con sus hijos, intentando evitar que se ensucien cuando juegan, manteniendo una estricta y, en algunos casos, exagerada higiene del pequeño. La higiene está muy bien, pero nada es bueno en exceso.  El niño o la niña han de interactuar con otros niños, ensuciarse jugando, evitando los ambientes casi esterilizados.

Para que cualquiera pueda entenderlo, los más pequeños tienen el instinto de llevarse todo a la boca en sus primeros meses de vida, un instinto del propio bebe para exponerse a bacterias y sustancias que ayudarán a su organismo a inmunizarse e insensibilizarse ante ella. Si el niño no se expone, su sistema inmune no estará adecuadamente entrenado, pudiendo confundir cualquier sustancia con algo ante lo que reaccionar. Dando origen así a una alergia.

Qué hacer si tu hijo es alérgico a los ácaros

La alergia a los ácaros es una de las principales preocupaciones de los padres. Si el niño o la niña han desarrollado alergia a los ácaros, debemos proceder de la siguiente manera.

  • Lo primero y más importante, acudir al alergólogo a que le realicen la prueba cutánea para asegurarse de que, efectivamente, es alérgico a los ácaros y no a otro alérgeno.
  • Una vez confirmado, reducir la cantidad de peluches y cojines de la habitación donde duerme, o bien lavarlos una vez a la semana con agua a temperatura superior a 60º. El lavado es aplicable a la ropa, la ropa de cama, cortinas y demás tejidos. Los ácaros y sus huevos mueren a esas temperaturas.
  • No barrer nunca la habitación ni la casa con escoba, ya que lo único que hacemos es cambiar el polvo de sitio, hay que aspirar, con una aspiradora que tenga filtro antiácaros. Limpiando las superficies con un paño húmedo para que no levante polvo.
  • Durante las tareas de limpieza de la casa conviene emplear purificadores de aire, que filtren el polvo, los ácaros y los huevos de ácaros que puedan quedar en suspensión en el ambiente.
  • Conviene reducir la humedad del ambiente, en especial en las habitaciones donde pasa más tiempo el niño, esto reducirá la proliferación de ácaros.
  • Emplear colchones de espuma o látex y cubrirlos con fundas antiácaros que han de ser transpirables, lo mismo para las almohadas, aunque no se ha llegado a demostrar en ningún estudio que en las almohadas de pluma de ave se acumulen más ácaros que en las demás.

Estas medidas ayudarán a reducir la aparición de los síntomas por alergia a los ácaros. Pero si el niño sigue sufriendo los síntomas de esta alergia, conviene volver al alergólogo y plantearse la opción de someter al pequeño a un tratamiento de inmunoterapia. Aunque los padres estuviesen decididos a aceptar el tratamiento, el consentimiento y quien debe decidir si es la medida adecuada ha de ser el propio alergólogo.

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Prevención de ataques de asma en nuestro hogar

Al igual que sucede con las alergias, conocer el desencadenante de nuestros ataques de asma, nos permitirá prevenir la acumulación de este elemento en nuestro entorno domestico, y en algunos casos incluso en el laboral.

No siempre se conoce el desencadenante y, por lo tanto, es difícil aislarles de el. Pero se sabe cuales son los más comunes, y reduciendo la exposición a estos desencadenantes habituales, podremos tener un alto porcentaje de éxito a la hora de prevenir o reducir nuestros ataques de asma.
Los principales desencadenantes de asma en espacios interiores o cerrados suelen ser los siguientes:
  • Cucarachas y plagas similares
  • Moho
  • Bióxido de nitrógeno
  • Humo de cigarrillo (activo y pasivo)
  • Polvo
  • Ácaros del polvo
  • Mascotas
Cómo se puede comprobar en la lista de desencadenantes, muchos de ellos son además alérgenos comunes, como es el caso de los ácaros, el moho y las mascotas (epiteliales). Si somos alérgicos a uno de estos desencadenantes, nuestro problema de asma se encontrará vinculado también a este alérgeno en concreto. De hecho, es bastante habitual que el problema de asma esté relacionado con una alergia o que se confunda como un síntoma.
¿Cómo nos aislamos del desencadenante del asma?

En el caso del moho, conviene reducir primero su proliferación, reduciendo la temperatura y humedad de la casa (esto también es aplicable para los ácaros) con una correcta ventilación, deshumidificación y filtrado del aire. De esta forma reduciremos su propagación y la cantidad de esporas que puedan permanecer en el aire.  Para “matar” el moho podemos recurrir a lejía, pero es más efectiva en superficies no porosas. Deberemos estar pendientes de que no vuelve a rebrotar el moho en días posteriores.
No fumar dentro de casa, soluciona el problema del humo del tabaco, y para los demás desencadenantes con ventilar todos los días y purificar el aire, estaremos protegidos en mayor parte ante estos elementos.
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Recomendaciones para alérgicos a picaduras de abejas o avispas

Los alérgicos a las picaduras de insectos himenópteros como las abejas, las avispas o los abejorros, han de estar pendientes de no tropezarse con estas maravillosas criaturas de la naturaleza. Ello es debido a que el alérgeno, el veneno de la abeja, es introducido en el organismo por inoculación a través de la picadura.

El peligro para estos alérgicos se incrementa no sólo por ser vulnerable al veneno de un sólo individuo, sino que es posible que éste no se encuentre sólo y el alérgico reciba múltiples picaduras (así como cantidad de veneno inoculado). Lo cual puede llevar rápidamente al paciente a sufrir un peligrosísimo shock anafiláctico.

Se estima que entre el 15 y el 25% de la población, presenta pruebas positivas frente al veneno de estos insectos, debido a la sensibilización, aunque ello no implique que hayan sufrido ninguna reacción al ser picadas.

Por suerte tan sólo el 10% de la población padece una reacción adversa ante la picadura de himenópteros.

Hay que tener en cuenta además que químicamente el veneno varía de una especie a otra, por lo que un alérgico al veneno de abeja puede ser inmune al veneno de avispa. Aunque los síntomas sean los mismos, la composición química de un veneno y de otro es lo suficientemente dispar para que el cuerpo los diferencie.

Recomendaciones para la prevención

El alérgico a la picadura de himenópteros ha de tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Evitar los perfumes.
  • Evitar comer y beber al aire libre.
  • Evitar la ropa de colores vivos.
  • No acercarse a árboles con fruta y arbustos.
  • Alejarse de zonas con basura, sobre todo con restos orgánicos.
  • Como es lógico, evitar acercarse a colmenas, nidos de avispas, panales, etc.
  • Evitar los trabajos de jardinería.
  • No andar descalzo por la hierba.
  • Cuando viajes en coche, hazlo con las ventanillas cerradas. Llevar en el coche insecticida por si entra el insecto, pararemos y lo rociaremos hasta que salga o muera.
  • Utilizar repelente de insectos (es poco eficaz).
  • En caso de viajar en bicicleta o moto, incluso caminando, se recomienda cubrir la mayor parte de nuestro cuerpo con guantes, gorro, etc.
  • Abrir lo mínimo posible las ventanas de casa. Para reducir la humedad se debería recurrir a deshumidificadores, y para limpiar el aire, un purificador. También se pueden emplear mosquiteras y similares.
  • Evitar los movimientos bruscos ante la presencia de estos insectos.
  • Si eres potencialmente propenso al shock anafiláctico es importante llevar contigo la medicación y aprender a utilizarla debidamente por si se diese el caso.

En caso de picadura

  • Ante los primeros síntomas de piel, nariz y ojos, tomar los antihistamínicos recomendados por su alergólogo.
  • Ante síntomas de respiratorios como asma, tomar los broncodilatadores correspondientes.
  • Ante síntomas varios y de gravedad, lo más importante es pincharse adrenalina. Esta se puede administrar cada 20 o 30 minutos en caso de ser necesario.

Por supuesto hay que acudir inmediatamente al centro sanitario más cercano, para un correcto tratamiento y seguimiento. Y cualquier medicación ha de ser recetada por su especialista o alergólogo.

Se acerca la primavera, ¿sabes ya si eres alérgico? Hazte las pruebas.

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