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Alternativas naturales para los alérgicos

La alergia estacional, y más concretamente la primaveral, afecta a una de cada cinco personas. Aunque la alergia al polen no suele radicar en un gran riesgo para la salud del alérgico, como sucede con otras alergias como las alimentarías o a picaduras de insectos, sus síntomas si que pueden llegar a ser muy molestos e incluso llegar a provocar trastornos del sueño, o la dificultad para llevar una vida normal.

¿La solución?

Alternativas naturales para los alérgicosPor desgracia, no existe una solución completamente definitiva, y hay que aprender a convivir con la alergia. Pero podemos, por otra parte, aliviar los síntomas y reducirlos hasta niveles soportables y en la mayoría de los casos inapreciables, facilitando la convivencia con el alérgeno y evitando que este afecte al día a día.

Para ello, el médico nos suele recetar algún tipo de antihistamínico en comprimidos. Pero podemos recurrir a alternativas más naturales, ya que hay alimentos antihistamínicos por naturaleza.

Algunos ejemplos son los yogures prebióticos, la vitamina C, ortigas (en infusión o en ensalada), te verde, huevos de codorniz, y como no, el ajo y la cebolla. Además debemos tener en cuenta que incluir miel de elaboración local, ayuda a reforzar el organismo contra el polen que se emite en nuestro entorno cotidiano, y casi es como una vacuna natural.

Existen también en herboristerías cápsulas e infusiones para reforzar tus defensas ante la alergia, pero es más sencillo elaborar una dieta a base de antihistamínicos naturales que mantener la constancia con una medicación a base de capsulas. Por ejemplo, tomarte una ensalada diaria en la que se incluya media cebolla en crudo y hojas de ortiga (tiene un sabor similar al de la espinaca) aportarán antihistamínicos naturales a nuestro organismo, sin tener que recurrir a la ingesta de cápsulas.

En casa, recurrir a una adecuada limpieza, instalación de filtros (mosquiteras) en puertas y ventanas, uso de deshumidificadores y purificadores de aire, etc. Ayudarán a reducir la necesidad de medicarnos con antihistamínicos.

Por último cabe destacar la opción de someternos a un tratamiento de inmunoterapia. Así como con la miel, vamos ingiriendo pequeñas dosis del alergeno, haciéndonos insensible a este lentamente, el tratamiento de inmunoterapia busca lo mismo, pero de manera más eficiente, y eso si, a base de inyecciones o medicación.

Como consejo final, recuerda siempre que cualquier medicación contra la alergia ha de ser recetada y supervisada por un médico cualificado, ya sea el de cabecera como un alergólogo. Lo mismo se puede decir de los tratamientos de inmunoterapia. Nunca intentes autoinmunizarte exponiéndote gradualmente al alergeno. Puedes poner en grave riesgo tu salud, e incluso tu vida.

Imagen: ponsulak

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¿Afecta el cambio climático a las alergias?

El cambio climático es un hecho, y sin duda este afecta a las alergias, en especial al polen, ya que la floración de árboles y plantas se ve alterada, adelantándose y prolongándose además de volverse más intensas, con mayor concentración de alérgeno en el ambiente.

¿Afecta el cambio climático a las alergias?Pero los alérgicos al polen no son los únicos que se ven perjudicados por el cambio climático. Otros alérgenos se ven influenciados por los cambios climatológicos. Hablamos claro está de los hongos y los ácaros.

Con largos periodos de lluvias, nuestros domicilios no se ventilan correctamente, y se convierten en una acumulación de alérgenos, y hasta que no empieza a venir el buen tiempo no podemos ventilar para reducir la carga alérgena. Para prevenir esta situación debemos reducir la humedad ambiente por otros medios, como deshumidificadores, al tiempo que limpiar de forma periódica la casa. No olvidemos por supuesto lavar la ropa de cama, cojines, almohadas y las fundas del sofá a más de 60ºC para reducir el número de ácaros.

Durante la limpieza no debemos olvidar dejar un purificador de aire funcionando, para filtrar las partículas de polvo, esporas de hongos, polen y ácaros que puedan quedar en suspensión en el aire.

Otro consejo importante, es no emplear plumeros o similares, empleando mejor un paño humedecido en agua. De esta manera, reduciremos aún más las probabilidades de que el polvo se vuelva a posar en las superficies instantes después de su limpieza.

Al llegar el buen tiempo, tras las lluvias del invierno no tan frío, los árboles y plantas pueden adelantar su floración, en algunos casos hay plantas que vuelven a florecer más veces de lo acostumbrado, produciendo así más polen y en mayor concentración. Esto provoca más irritación y molestia a aquellos que son sensibles al polen.

Ácaros y alergias

Los ácaros realmente no son perjudiciales para la salud, y su concentración no debería preocuparnos, a no ser que seamos alérgicos, o tengamos amistades que puedan venir a casa que lo sean. Es entonces cuando conviene saber como lidiar con estos pequeños seres para poder reducir su número.

Como hemos comentado, lo primero que debemos hacer es limpiar, a altas temperaturas de las principales zonas donde se crían. Pero controlar los otros factores ambientales que favorecen su proliferación, nos permitirá relajarnos un poco en cuanto a la limpieza. El primer factor es la humedad ambiental, la cual debemos reducir todo cuanto podamos, ya sea ventilando la casa o empleando deshumidificadores y purificadores de aire. El segundo factor es la temperatura ambiente. A temperaturas bajas los ácaros no se desarrollan tan rápido, pues se ralentiza su metabolismo. Y a temperaturas superiores a los 50ºC mueren. Por supuesto, en invierno nos gusta estar “calentitos” en casa, y es inviable alcanzar estas temperaturas, de ahí el hecho limpiar la ropa de cama y sofás en la lavadora a 60ºC.

Por otra parte, no les gusta la luz directa del sol. En primavera, y si no somos alérgicos al polen, cuando hay un día soleado, conviene ventilar la casa en el momento en el que sol entre por la ventana e incida directamente sobre la cama, los sofás, etc.

Seguir todas estas recomendaciones, nos permitirá mantener a raya los tres principales alérgenos que más se ven influenciados por el cambio climático, y que pueden impedirnos disfrutar de la belleza de la primavera y del verano.

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Alergias en colegios y centros infantiles

Si tenemos un hijo alérgico, podemos aliviar los molestos síntomas de la alergia en nuestro hogar con relativa facilidad, reduciendo o aislando el alérgeno en la vivienda.

Pero nuestro hijo ha de ir a la guardería, al colegio, y allí los padres ya no tienen tanto control sobre los alergenos, ¿o si?

Ante todo, a la hora de elegir un colegio o guardería para un niño alérgico, conviene preguntar a la institución, y comprobar personalmente, que nuestro hijo o hija va a estar protegido ante el alérgeno al que es sensible.

• Humedades: Debemos comprobar que no hay humedades en las aulas, gimnasio, etc. ya que la humedad no sólo es un criadero de hongos, si no que favorece junto con una temperatura adecuada la proliferación de ácaros. En este sentido aunque nuestro hijo no sea alérgico a ninguno de estos dos alergenos, hay que tener en cuenta este factor, dado que también es cuestión de higiene.

• Limpieza: Por lo general sería raro que en un colegio no contasen con un servicio a cargo de la limpieza diaria de la institución, pero no está de más cerciorarse. Si nuestro hijo o hija es alérgico a algún producto de limpieza, conviene comprobar y asegurarse de que los empleados por el equipo de limpieza no coincidan.

• Aire libre: Por lo que respecta a zonas de juego y deporte al aire libre, o incluso la situación geográfica, influirán dependiendo de la alergia que sufra nuestro hijo/a, en especial si es alérgico al polen. En este caso conviene que las zonas ajardinadas del colegio sólo se planten árboles hembra, ya que estos no producen polen. Así mismo, el jardín ha de estar cuidado y sin malas hierbas, ya que muchas como las gramíneas o las urticaceae entre otras son popularmente conocidas como alérgenos, en especial en primavera.

• Instalaciones: Evidentemente las instalaciones han de cumplir las normativas, salidas de incendios, extintores, ventilación e iluminación correcta, etc. Aunque no son factores que afectan a las alergias, también hemos de tenerlos en cuenta.

• Comedor: Debemos asegurarnos que en el comedor del colegio, si lo tiene, realicen menús específicos para alérgicos a determinados alimentos.

Otros factores que podrían reducir la carga de alérgenos en el ambiente que podemos tener en cuenta es asegurarnos de que disponen de purificadores de aire y deshumidificadores que puedan reducir las cargas alérgenas estaciónales o comprobar que los sistemas de aire acondicionado y ventilación reciben las inspecciones periódicas correspondientes, para evitar contaminaciones por aspergillus.

A la hora de solicitar la matricula, conviene notificar a la dirección, y al propio profesor, la alergia que nuestro hijo/a, y como deben reaccionar en caso de un ataque. Esta información nos la puede proporcionar nuestro alergólogo o el médico de cabecera.

Es sobradamente sabido que los niños alérgicos, cuando sufren los síntomas, reducen su efectividad en el colegio, y son más propensos a sufrir fracaso escolar, por lo que todos estos factores hay que tenerlos en cuenta, por su salud y por su futuro.

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Las alergias de las mascotas

Los humanos no somos los únicos que sufrimos alergias y cada vez es más habitual encontrar entre nuestras mascotas casos de alergia. Aunque suele ser al revés (que la persona sea alérgica a un animal en concreto), sería muy extraño que se diese el caso a la inversa y que fuese el animal el que tuviese alergia al humano.

Pero esto no quiere que nuestra querida mascota no sufra de alergia a otro elemento del entorno y, al igual que sucede con las personas, el alérgeno desencadenante puede ser casi cualquier cosa, y los más comunes son el polen, los ácaros, el moho, algún producto de limpieza (o de higiene de la propia mascota) o incluso algún alimento que su cuerpo rechace.

¿Cómo actuar ante la alergia de mi mascota?

Las alergias alimentarias o a productos de higiene son fáciles de diagnosticar. Una reacción alérgica se produce minutos después de la exposición al alérgeno. Por lo que si la reacción se produce habitualmente después de las ingestas de comida, el alérgeno ha de estar en el pienso o en la comida que le sirvamos al animal. En cambio, si se produce la reacción tras un baño, lo más seguro es que sea sensible a algún agente químico del jabón. Tan sólo tendremos que identificar la fuente y sustituirla por algo equivalente que demuestre no provocar la reacción.

Las alergias al polen no suelen ser complicadas de diagnosticar, ya que especialmente se suelen agravar en primavera. Los síntomas suelen ser visibles, la mascota lagrimea mucho, estornuda, le cuesta respirar… Pero hay otros alérgenos que pueden tener un repunte en primavera, como el moho o los ácaros, que con el aumento de temperaturas avivan su ciclo reproductivo.

Independientemente de cualquiera que sea el alérgeno (polen, ácaros o moho) debemos acudir al veterinario con nuestra mascota para que le hagan pruebas de alergia y así poder estar seguros de cual es el desencadenante.

Para aliviar los síntomas y el malestar de nuestra querida mascota alérgica, podemos recurrir a los deshumidificadores para prevenir la proliferación de hongos y ácaros, y a los purificadores de aire, que filtrarán los ácaros, polvo, polen y esporas de hongos que pueda haber en la casa. Lava las mantas, cojines o camas donde habitualmente descansan o duermen.

Si es alergia al polen, al llegar a casa de la calle debemos quitarnos la ropa en una sala a la que la mascota no suela ir, por si llevamos adherido polen con nosotros.

Si tenemos varias mascotas y una de ellas es alérgica a la otra, algo que sería raro que sucediese, es posible que tengamos que separarlas, incluso en viviendas distintas, pues las epiteliales animales son transportadas muy fácilmente por las corrientes de aire.

Ante cualquier duda acude siempre a tu veterinario de confianza.

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Alergias y niños pequeños: ácaros

Una de las grandes preocupaciones de los padres, en especial de los padres primerizos, es el que sus hijos puedan heredar las alergias que ellos sufren desde hace años. Han de estar tranquilos, las alergias no son hereditarias.

Muchos padres se vuelven sobreprotectores con sus hijos, intentando evitar que se ensucien cuando juegan, manteniendo una estricta y, en algunos casos, exagerada higiene del pequeño. La higiene está muy bien, pero nada es bueno en exceso.  El niño o la niña han de interactuar con otros niños, ensuciarse jugando, evitando los ambientes casi esterilizados.

Para que cualquiera pueda entenderlo, los más pequeños tienen el instinto de llevarse todo a la boca en sus primeros meses de vida, un instinto del propio bebe para exponerse a bacterias y sustancias que ayudarán a su organismo a inmunizarse e insensibilizarse ante ella. Si el niño no se expone, su sistema inmune no estará adecuadamente entrenado, pudiendo confundir cualquier sustancia con algo ante lo que reaccionar. Dando origen así a una alergia.

Qué hacer si tu hijo es alérgico a los ácaros

La alergia a los ácaros es una de las principales preocupaciones de los padres. Si el niño o la niña han desarrollado alergia a los ácaros, debemos proceder de la siguiente manera.

  • Lo primero y más importante, acudir al alergólogo a que le realicen la prueba cutánea para asegurarse de que, efectivamente, es alérgico a los ácaros y no a otro alérgeno.
  • Una vez confirmado, reducir la cantidad de peluches y cojines de la habitación donde duerme, o bien lavarlos una vez a la semana con agua a temperatura superior a 60º. El lavado es aplicable a la ropa, la ropa de cama, cortinas y demás tejidos. Los ácaros y sus huevos mueren a esas temperaturas.
  • No barrer nunca la habitación ni la casa con escoba, ya que lo único que hacemos es cambiar el polvo de sitio, hay que aspirar, con una aspiradora que tenga filtro antiácaros. Limpiando las superficies con un paño húmedo para que no levante polvo.
  • Durante las tareas de limpieza de la casa conviene emplear purificadores de aire, que filtren el polvo, los ácaros y los huevos de ácaros que puedan quedar en suspensión en el ambiente.
  • Conviene reducir la humedad del ambiente, en especial en las habitaciones donde pasa más tiempo el niño, esto reducirá la proliferación de ácaros.
  • Emplear colchones de espuma o látex y cubrirlos con fundas antiácaros que han de ser transpirables, lo mismo para las almohadas, aunque no se ha llegado a demostrar en ningún estudio que en las almohadas de pluma de ave se acumulen más ácaros que en las demás.

Estas medidas ayudarán a reducir la aparición de los síntomas por alergia a los ácaros. Pero si el niño sigue sufriendo los síntomas de esta alergia, conviene volver al alergólogo y plantearse la opción de someter al pequeño a un tratamiento de inmunoterapia. Aunque los padres estuviesen decididos a aceptar el tratamiento, el consentimiento y quien debe decidir si es la medida adecuada ha de ser el propio alergólogo.

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Prevención de ataques de asma en nuestro hogar

Al igual que sucede con las alergias, conocer el desencadenante de nuestros ataques de asma, nos permitirá prevenir la acumulación de este elemento en nuestro entorno domestico, y en algunos casos incluso en el laboral.

No siempre se conoce el desencadenante y, por lo tanto, es difícil aislarles de el. Pero se sabe cuales son los más comunes, y reduciendo la exposición a estos desencadenantes habituales, podremos tener un alto porcentaje de éxito a la hora de prevenir o reducir nuestros ataques de asma.
Los principales desencadenantes de asma en espacios interiores o cerrados suelen ser los siguientes:
  • Cucarachas y plagas similares
  • Moho
  • Bióxido de nitrógeno
  • Humo de cigarrillo (activo y pasivo)
  • Polvo
  • Ácaros del polvo
  • Mascotas
Cómo se puede comprobar en la lista de desencadenantes, muchos de ellos son además alérgenos comunes, como es el caso de los ácaros, el moho y las mascotas (epiteliales). Si somos alérgicos a uno de estos desencadenantes, nuestro problema de asma se encontrará vinculado también a este alérgeno en concreto. De hecho, es bastante habitual que el problema de asma esté relacionado con una alergia o que se confunda como un síntoma.
¿Cómo nos aislamos del desencadenante del asma?

En el caso del moho, conviene reducir primero su proliferación, reduciendo la temperatura y humedad de la casa (esto también es aplicable para los ácaros) con una correcta ventilación, deshumidificación y filtrado del aire. De esta forma reduciremos su propagación y la cantidad de esporas que puedan permanecer en el aire.  Para “matar” el moho podemos recurrir a lejía, pero es más efectiva en superficies no porosas. Deberemos estar pendientes de que no vuelve a rebrotar el moho en días posteriores.
No fumar dentro de casa, soluciona el problema del humo del tabaco, y para los demás desencadenantes con ventilar todos los días y purificar el aire, estaremos protegidos en mayor parte ante estos elementos.
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Recomendaciones para alérgicos a picaduras de abejas o avispas

Los alérgicos a las picaduras de insectos himenópteros como las abejas, las avispas o los abejorros, han de estar pendientes de no tropezarse con estas maravillosas criaturas de la naturaleza. Ello es debido a que el alérgeno, el veneno de la abeja, es introducido en el organismo por inoculación a través de la picadura.

El peligro para estos alérgicos se incrementa no sólo por ser vulnerable al veneno de un sólo individuo, sino que es posible que éste no se encuentre sólo y el alérgico reciba múltiples picaduras (así como cantidad de veneno inoculado). Lo cual puede llevar rápidamente al paciente a sufrir un peligrosísimo shock anafiláctico.

Se estima que entre el 15 y el 25% de la población, presenta pruebas positivas frente al veneno de estos insectos, debido a la sensibilización, aunque ello no implique que hayan sufrido ninguna reacción al ser picadas.

Por suerte tan sólo el 10% de la población padece una reacción adversa ante la picadura de himenópteros.

Hay que tener en cuenta además que químicamente el veneno varía de una especie a otra, por lo que un alérgico al veneno de abeja puede ser inmune al veneno de avispa. Aunque los síntomas sean los mismos, la composición química de un veneno y de otro es lo suficientemente dispar para que el cuerpo los diferencie.

Recomendaciones para la prevención

El alérgico a la picadura de himenópteros ha de tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Evitar los perfumes.
  • Evitar comer y beber al aire libre.
  • Evitar la ropa de colores vivos.
  • No acercarse a árboles con fruta y arbustos.
  • Alejarse de zonas con basura, sobre todo con restos orgánicos.
  • Como es lógico, evitar acercarse a colmenas, nidos de avispas, panales, etc.
  • Evitar los trabajos de jardinería.
  • No andar descalzo por la hierba.
  • Cuando viajes en coche, hazlo con las ventanillas cerradas. Llevar en el coche insecticida por si entra el insecto, pararemos y lo rociaremos hasta que salga o muera.
  • Utilizar repelente de insectos (es poco eficaz).
  • En caso de viajar en bicicleta o moto, incluso caminando, se recomienda cubrir la mayor parte de nuestro cuerpo con guantes, gorro, etc.
  • Abrir lo mínimo posible las ventanas de casa. Para reducir la humedad se debería recurrir a deshumidificadores, y para limpiar el aire, un purificador. También se pueden emplear mosquiteras y similares.
  • Evitar los movimientos bruscos ante la presencia de estos insectos.
  • Si eres potencialmente propenso al shock anafiláctico es importante llevar contigo la medicación y aprender a utilizarla debidamente por si se diese el caso.

En caso de picadura

  • Ante los primeros síntomas de piel, nariz y ojos, tomar los antihistamínicos recomendados por su alergólogo.
  • Ante síntomas de respiratorios como asma, tomar los broncodilatadores correspondientes.
  • Ante síntomas varios y de gravedad, lo más importante es pincharse adrenalina. Esta se puede administrar cada 20 o 30 minutos en caso de ser necesario.

Por supuesto hay que acudir inmediatamente al centro sanitario más cercano, para un correcto tratamiento y seguimiento. Y cualquier medicación ha de ser recetada por su especialista o alergólogo.

Se acerca la primavera, ¿sabes ya si eres alérgico? Hazte las pruebas.

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Alergias: todo lo que debes saber sobre el shock anafiláctico

Congestión nasal, erupciones cutáneas, lagrimeo, son síntomas de una alergia que son molestos, pero escasamente suelen ser negativos para nuestra salud, y que básicamente aprendemos a convivir con ellos, recurriendo habitualmente a fármacos para mitigarlos y hacerlos menos molestos. Pero en ocasiones un alérgeno puede resultar sumamente perjudicial para el paciente, pudiendo ser el desencadenante de un shock anafiláctico.

Alergias

¿Qué es la anafilaxia?

La anafilaxia es una reacción general de nuestro sistema inmune y se distingue principalmente de una alergia por la extensión de la reacción inmunitaria, que puede comprender varios sistemas orgánicos simultáneamente.  Se emplea el termino “shock anafiláctico” cuando la anafilaxia pone en riesgo inmediato la vida del paciente.

¿Cómo reconocer el shock anafiláctico?

La simple observación de los síntomas basándose en la relación causa-efecto suele ser efectiva. Tras una picadura de un insecto, la ingestión de determinado alimento, o el contacto a una sustancia a la que se es alérgico, si provoca una reacción alérgica desmesurada y de propagación muy rápida, puede llegar a provocar la muerte del paciente en cuestión de minutos.

Los síntomas pueden ser:

  • Ansiedad
  • Palpitaciones
  • Mala articulación del lenguaje
  • Hinchazón de lengua, cara, ojos, etc.
  • Enrojecimiento de la piel
  • Sibilancias
  • Perdida del conocimiento
  • Mareos o vértigos
  • Opresión o molestia en el pecho
  • Tos
  • Nauseas y vómitos
  • Diarrea
  • Ruidos respiratorios anormales (chillones)
  • Urticaria, picazón
  • Ritmo cardiaco anormal (arritmia)
  • Dificultad respiratoria
  • Dificultad para deglutir
  • Presión arterial baja
  • Congestión nasal
  • Piel que se torna azul por falta de oxigenación en la sangre
  • Debilidad
  • Dolor abdominal

Muchos de estos síntomas se pueden agravar, de ahí la necesidad de actuar cuanto antes ante un shock anafiláctico.

¿Cómo actuar?

Reaccionar cuanto antes es esencial y se ha de comunicar cuanto antes al teléfono de urgencia el estado del paciente. Si nos recomiendan ir al hospital, lo llevaremos sin esperas.

Si se sabe que el paciente es potencialmente sensible a sufrir un shock anafiláctico ante un alérgeno, como suele ser el caso de las picaduras de abeja, es probable que lleve consigo una dosis inyectable de clorhidrato de adrenalina. De ser así habrá que administrársela vía intravenosa, antes de trasladarlo al hospital.

Mientras no llegue la ayuda, hemos de procurar en todo momento que el paciente no pierda la consciencia, si es posible no perder contacto con el teléfono de urgencia y seguir escrupulosamente todas sus instrucciones. De ello depende una vida.

Imagen | Free Stock Photo

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Niños con alergias: cómo tratarlas

Los más jóvenes de la casa no están libres de padecer alergias, ya sea de tipo respiratorio, alimenticio, de contacto o a algunos medicamentos.

Niños con alergias: cómo tratarlasY aunque en otros artículos hemos hablado de cómo el exceso de higiene puede provocar la aparición de estas alergias a edades tempranas, una vez que al niño se le detecte una alergia, debemos de recurrir bien a la higiene, a la prevención y a la educación para poder evitar que los síntomas vayan a peor.

Enseñar al niño a vivir con alergia

Enséñale a reconocer los síntomas habituales de una alergia. Saber cuál es el alérgeno, nos permitirá enseñar al niño aquello que no debe comer, y con lo que no entrar en contacto, al igual que se le enseña que el fuego quema, que con los cuchillos no se juega, etc.

Si el alérgeno es ambiental como el polen, epiteliales de animales, ácaros o esporas de hongos, entonces hay que actuar con la adecuada pero no obsesiva limpieza del entorno. Ventilando o deshumidificando la casa para prevenir la proliferación de hongos y ácaros y un posterior filtrado del aire para eliminar esporas, polvo y polen del ambiente.

Conviene que el niño participe en estas actividades de limpieza con mucho cuidado de no inhalar alérgenos durante la limpieza.

En el caso de las alergias ambientales que acabamos de mencionar, se reduce mucho la carga de ácaros, polvo y demás partículas si eliminamos de la vivienda elementos como las moquetas, cojines, almohadas y edredones de plumas de ave. Las alfombras podrían dejarse siempre y cuando se aspiren al menos dos veces por semana en las habitaciones más frecuentadas por el niño.

Si el pequeño tiene alergia a propia mascota y no existe la opción de separarse del animal, es importante intensificar la limpieza en casa, manteniendo una zona para la mascota, separada del resto de la vivienda, evitar que la mascota entre en la habitación del pequeño y con una limpieza periódica del animal, para reducir las epiteliales a las que el niño es alérgico.

En cualquier caso, es fundamental consultar el problema con el pediatra quien nos remitirá, si así lo cree conveniente, al especialista alergólogo. En cada caso pueden recomendar actuaciones más específicas, en función de la alergia que padezca el niño.

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Rinitis alérgica otoñal

Alergias otoñalesLos alérgicos al polen temen la llegada de la primavera, debido a la floración de los árboles y plantas que pueblan nuestros jardines, terrazas y parques. El principal síntoma que sufrimos es la rinitis alérgica, que afecta a nuestra nariz, fosas nasales y garganta, incluso llegando a afectar a los ojos. Aunque más que un síntoma, la rinitis alérgica, es considerada como enfermedad alérgica en si misma y es la más común de todas.

Complicaciones de la rinitis alérgica

  • Puede provocar fatiga crónica al alterar los ciclos de sueño.
  • En niños puede provocar otitis.
  • Puede llegar a desencadenar asma u otras afecciones respiratorias.

Otros factores desencadenantes

Pero la rinitis alérgica no se limita sólo al polen ni sólo a la primavera. Otros factores o alérgenos de nuestro entorno pueden ser los desencadenantes de la reacción alérgica o de la rinitis alérgica. Los más comunes en otoño son:

  • Los ácaros del polvo, están en nuestros hogares, vehículos y zonas de trabajo, todo el año, especialmente en las zonas costeras o próximas a importantes masas de agua como ríos o lagos. Debido que a los ácaros a demás de una temperatura suave, gusta de un buen grado de humedad para desarrollarse.
  • Las mascotas, o más bien las epiteliales, también nos acompañan todo el año, incluso si no tenemos mascota estamos expuestos debido a que sus epiteliales son fácilmente transportados por las corrientes de aire.
  • Los hongos debido a humedades, en su ciclo vital liberan esporas. En si el hongo no tiene por que producirnos una reacción alérgica, pero sus esporas si son un alergeno más común de lo que la gente cree.
  • Polen de plantas y árboles que florezcan en otoño. Son muy pocos y la carga de polen en el ambiente suele ser mínima pero si se es muy sensible puede llegar a estar afectándonos.

Tres consejos de otoño

Aquellos que sufren rinitis alérgica en otoño, generalmente la sufren todo el año, y por lo tanto se considera que sufren rinitis alérgica perenne. Por eso estos consejos de otoño, son aplicables al resto del año.

  • Evita las mascotas que te provocan alergia, es posible que algún vecino tenga una y sus epiteliales estén llegando a tu domicilio debido a las corrientes de aire.
  • Una correcta ventilación y renovación del aire de nuestra casa reducirá la humedad ambiente de la que tanto gustan ácaros y moho. En épocas de lluvia se puede emplear un deshumidificador trabajando conjuntamente con un purificador de aire. También es útil este sistema si nuestros vecinos tienen mascotas a las que somos sensibles y no podemos abrir las ventanas para que los alérgenos lleguen a nuestra casa.
  • Reducir la temperatura del termostato a 21ºC, Los ácaros además de humedad, necesitan una temperatura óptima de 25ºC ó 26ºC, si reducimos la temperatura de nuestro hogar habrá menos y al mismo tiempo, ahorramos en calefacción.

Imagen | Guijarro

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