Más de dos millones de españoles tienen alergia a los ácaros
RAMÓN SÁNCHEZ OCAÑA – MADRID. Llego el otoño. No hay pólenes, pero el estornudo alérgico, o la sed de aire del asma hace su aparición como si estuviéramos en plena temporada alérgica. Y, aunque no lo sepamos, en ella estamos. Porque la mayoría de alergias a los ácaros del polvo, se presentan precisamente en estas fechas. Y es porque en el otoño se dan las condiciones de humedad y temperatura que necesitan estos organismos para su proliferación en el ambiente. El otoño y el comienzo de las primeras lluvias determinan el aumento de la humedad ambiental.
Y por su parte, la puesta en marcha de las calefacciones provoca una menor ventilación de las viviendas por la llegada del frío. Todo ello permite que los ácaros mantengan su ciclo vital y, como consecuencia que se manifiesten las alergias que producen.
Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) cerca de dos millones de personas en España podrían padecer alergia causada por ácaros. Los estudios epidemiológicos llevados a cabo en España estiman una prevalecía de alérgicos en torno al 21-22 por 100 de la población general, y de ellos, un 25 por 100 lo son por los ácaros, lo que supone en torno al 5,1 por 100 de la población general.
Por lo general, los primeros síntomas de la alergia a los ácaros -congestión nasal, estornudos, asma y enrojecimiento de la piel- suelen comenzar durante los primeros cinco años de vida, aunque puede presentarse a cualquier edad. Está establecido que a mayor exposición en los primeros años de vida, existe más probabilidad de sensibilización y de desarrollo de asma alérgica, rinitis y dermatitis atópica.
COSTA. Aunque los ácaros de polvo doméstico tienen una distribución global, hay amplias diferencias en el número de ácaros en las distintas localizaciones y estaciones.
La humedad decide el número de ácaros capaces de vivir en una casa, mientras que la temperatura decide el tiempo necesario para completar su ciclo vital. El desarrollo óptimo de los ácaros se produce a temperaturas de 20-25 grados con una humedad relativa de 75 por 100.
Por debajo del 65 por 100 de humedad relativa no se observan poblaciones viables, y por debajo del 45, los ácaros desaparecen del todo. “El clima de Canarias, con alta humedad ambiental y temperatura constante (25-28º) favorece el crecimiento de estos microorganismos. Igual ocurre en toda la zona costera, el norte, la cornisa cantábrica, Galicia y Levante”, señala el doctor Chivato, presidente de la SEAIC.



